ALFREDO NOBEL




Alfred nobel nació en 1833 en el seno de una sencilla familia de un ingeniero, si bien sus antepasados tenían unos antecedentes especialmente interesantes. Uno de ellos fue nada menos que Olof Rudbeck, el genio técnico de los tiempos en que Suecia fue una gran potenca europea. Cuando Alfred tenía cinco años de edad, el padre se mudó a San Petersburgo donde puso en en marcha un taller mecánico para la fabricación de minas antipersonales para las fuerzas armadas rusas. La madre Andriette, tubo que quedarse en Estocolmo y sustentar por sí misma a sus hijos.

Cuando Alfred tenía nueve años, la fortuna del padre había cambiado, y la familia pudo vivir al nivel de la alta burguesía. Los hijos no fueron matriculados en la escuela, sino que recibieron enseñanza en el hogar a cargo de eminentes catedraticos.

Entre 1850 y 1852, Alfred hizo algunos viajes al extranjero orientados al estudio. Completó su formación de químico. Es allí también donde se pueden encotrar las raíces de los que habrían de ser los grandes inventos de lsu vida. Y es que entonces, si no antes tuvo que haber oído hablar de aquel extraño explosivo: la nitroglicerina.

El final de la guerra de Cimea (1856) implicó una catástrofe para la fabricación de productos bélicos. Su padre quedo en quiebra. En los años alrededor de 1860, Alfred retomo con gran riesgo los experimentos, que se habían hecho con la nitroglicerina. Primero, condsiguio producir nitroglicerina en cantidad suficiente sin que ocurriera ningún accidente. En octubre de 1863 se le concedió la patente del explosivo que Alfred con un nombre bien certero, bautizó como "aceite explosivo”.

En septiembre de 1864 se produjo la gran explosión en la fábrica de las afueras de Estocolmo, donde su hermano Emil y otras cuatro personas perdieron la vida. Los Ferrocarriles del Estado de Suecia pidieron aceite explosivo para su trabajo con el túnel de la zona sur de la capital. Al año siguiente, 1865, Alfred hizo su modelo mejorado del detonador en metal, que es casi la misma construcción usada hoy día.

Estando Alfred en América, estalló la fábrica de Alemania. Era evidente que el aceite explosivo a pesar de todo, no resultaba estable, haciendo todo el tiempo nuevos experimentos. Finalmente encontró lo que buscaba, en las landas alemanas, descubrió una arena porosa y absorbente llamada tierra de diatomeas. Cuando Nobel hizo que la nitroglicerina fuera absorbida por esa tierra, se formo una pasta amasable. A esa masa se le podía dar forma de barras, que al ser metidas al agujero taladrado, podian ser transportadas y sometidas a golpes con seguridad. Aunque disminuía algo la fuerza explosiva, era un precio que había que pagar. Así, el invento recibio el nombre de dinamita, palabra que acuñó el mismo Nobel, por el vocablo griego que significa "fuerza". En 1867 obtuvo la patente de la dinamita en varios países. La época exigía grandes proyectos de instalaciones como ferrocarriles, puertos, puentes, carreteras, minas y sobre todo, túneles, donde las explosiones eran necesarias.

Otra faceta de Alfred Nobel, es la del humanista y filósofo. Escribió dramas y poesía. Toda cinecia se basa en la observación de similitudes y disimilitudes, escribe Nobel. Aún más interesantes eran quizá las ideas de Nobel sobre la guerra y la paz. A menudo suele decirse que instituyó un premio de la paz por el remordimiento que tenía por su industria de armas, pero eso es erróneo, sus explosivos, con excepción de la balistita, no fueron usados en la guerra durante su vida.

Para Nobel era muy importante la labor por la paz, en parte inspirado por sus contactos con Bertha von Suttner (Premio Nobel en 1905). La literatura satisfizo su esparcimiento intelectual, y las Ciencias fueron las bases de sus propias actividades como investigador e inventor técnico.

El 10 de diciembre de 1896 falleció Alfred Nobel en su hogar de San Remo. El testamento de Nobel, cabía, a grandes rasgos, en una página escrita normal. Después de una relación de legados a familiares y a otras personas allegadas, Nobel declara que los intereses de todo el resto de su fortuna han de utilizarse "como premio para los que, durante el año pasado, hayan sido de mayor utilidad a la humanidad" en los campos de Física, la Química, Medicina, Literatura y la labor de fomento de la Paz.

A su muerte, Alfred Nobel tenía 355 patentes registradas en su nombre, sobre las que había construido unas 90 fábricas en 20 países. Por eso no es de extrañar que la cantidad de dinero disponible para establecer los premios fuera tan grande: unos 31 millones de coronas suecas, después de deducir gastos. El testamento llamó la atención en el mundo entero. Así, en 1901, pudieron concederse los primeros Premios Nobel. Desde entonces, los premios se han establecido firmemente con los más altos honores cívicos del mundo.La cantidad original había aumentado hasta el 1 de enero 1996 a 2,300 millones de coronas suecas.

domingo, 8 de noviembre de 2009

0 Comments:

 
HISTORIA - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger